CoVid-19, el coronavirus de la última alerta sanitaria

¿Qué son los coronavirus?

Pertenecientes a la familia Coronaviridae, son virus ARN con envuelta que presentan una “corona” proteica con forma espicular alrededor de la envoltura lipídica. 

Se encuentran clasificados en cuatro géneros: alfa, beta, gamma y delta y aparecen generando infecciones tanto en animales (perros, gatos, aves, cerdos y roedores), como en humanos.

La mayoría de las cepas no son zoonóticas (no se transmiten a humanos), pero algunas de ellas sí tienen una importante transcendencia en humanos como el del Síndrome Respiratorio del Medio Oriente [MERS-CoV] y el del Síndrome Respiratorio Agudo y Severo [SARS-CoV].

En el año 2019 se identifica un nuevo tipo de coronavirus que afecta al humano con origen animal y posibilidad de transmisión humano- humano. Se le nombra “CoVid-19”.

La secuencia genética del CoVid-19 se identifica claramente con un CoV hallado en el murciélago de herradura por lo que se sospecha un origen animal.

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Alerta sanitaria 

Para declarar oficialmente una alerta sanitaria internacional es necesario que se den 4 criterios fundamentales: 

  • la repercusión grave en la salud pública;
  • que sea una enfermedad inusitada o imprevista; 
  • que exista riesgo de propagación internacional; 
  • y que implique el riesgo de imponer restricciones internacionales a los viajes o al comercio.

Con el SARS, la mortalidad entre los 15 y 55 años era del 10% y del 50% a partir de los 65 años.

CoVid-19 afecta en mayor medida (mayor vulnerabilidad) apersonas adultas con problemas sanitarios. Los últimos datos apuntan a una tasa de mortalidad del 2-3% (en 2018 en España, el virus de la gripe estuvo alrededor del 2% (10% entre pacientes ingresados)).

CoVid-19 Forma de transmisión 

Se trata de un virus aerotransmisible, lo que permite una vehiculización eficaz y rápida mediante gotículas de más de 5 micras. Además, es posible su transmisión contacto directo con las secreciones infectadas. Según diversos estudios una persona afectada podría actuar como vector de transmisión entre 1,4 y 2,5 personas.

Un virus que supera el valor de 1 resulta «autosostenible», lo que significa que no desaparece por sí mismo. 

Es importante resaltar que casi tres de cada cuatro enfermedades son zoonóticas.

Factores que potencian la posibilidad de transmisión

En los últimos 25 años, se ha producido un incremento notable de brotes de carácter vírico y como consecuencia, un aumento de las enfermedades infecciosas de propagación rápida.

Existen varios factores que están influyendo de manera significativa en la trasnmisión del CoVid-19:

  • El aumento de la población mundial (7.700 millones) y su progresivo ascenso, lo que aumenta la proximidad entre individuos, 
  • La facilidad del traslado de personas a grandes distancias, de forma que un virus puede ser trasladado de un lado a otro del planeta en 24 horas. 

Sirva como ejemplo que en 2019 fueron transportadas por vía aérea alrededor de 4.500 millones de pasajeros.

Para el caso del CoVid-19, en unas semanas se registraron posibles brotes en más de 16 países. 

Wuhan es parada principal del tren rápido de China. La celebración de Año Nuevo Lunar chino tenía previsto una migración humana de más de 3.000 millones de viajes a través del territorio.

  • Su transmisión aérea y por contacto entre personas de proximidad directa y superficies. 

La facilidad de transmisión del CoVid-19 se sustenta en un caso similar anterior: el brote de SARS de China en el 2002 y que mató a 774 de las 8.098 personas. 

  • La persistencia activo en el medido.

Teniendo como ejemplo a SARS y MERS, se supone que puede persistir activo en superficie a temperatura ambiente entre 4 y 5 días, incrementando su tiempo de viabilidad si la temperatura es baja y la humedad relativa es alta. 

  • La posibilidad de contagio antes de la aparición de sintomatología específica. 

A modo comparativo, SARS y ébola se contagian con posterioridad a la aparición de una sintomatología lo que permite un control más eficaz dentro de las dificultades, al poder identificar a los afectados y a las personas que estuvieron en contacto.

Una propagación asintomática, es más compleja.

  • Período de incubación relativamente corto (entre uno y 14 días).
  • Mercados de animales vivos son comunes en áreas densamente pobladas.

El nuevo coronavirus parece tener origen en un mercado que vende animales vivos donde aumenta la probabilidad de que animales infectados entren en contacto con humanos.

  • Un aumento de la interacción entre población urbana y zonas de animales salvajes.

La expansión de las ciudades hacen que se pueblen áreas del entorno rural, hábitat natural de las especies salvajes y que no se encuentran controladas sanitariamente a diferencia de la cabaña ganadera doméstica. 

Como ejemplo, la fiebre de Lassa se propagó al preparar bosques para actividades agrícolas, lo que permitió la migración de las ratas portadores del virus en busca de refugio, a los hogares.

Resistencias y descontaminación

Existe amplia bibliografía basada en estudios científicos sobre cuánto tiempo persisten los coronavirus en las superficies de objetos, y cómo eliminarlos. Los estudios están realizados sobre SARS y MERS pero que son extrapolables al CoVid-19.

  • Supervivencia en superficies

Al ser un virus con envuelta, le convierte en un virus frágil. Su resistencia en secreciones fuera del hospedador a temperatura ambiente es muy breve.

De forma promediada y dependiendo de la naturaleza de la superficie, si esta permite el mantenimiento de una humedad alta o no, sobreviven entre 24 horas y 5 días. La baja temperatura y la alta humedad relativa del aire, pueden aumentar su vida útil hasta 9 días

Si la superficie esta desecada, no sobrevive más de unas horas

  • Supervivencia del virus en las heces y en la orina 

El virus es estable en las heces ya orina a temperatura ambiente de 1 a 2 días. 

Es más estable (hasta 4 días) en las heces de pacientes con diarrea (que tienen un pH más elevado que las heces normales). 

Como en todos los casos, se debe realizar una limpieza previa de las superficies posiblemente contaminadas, es decir aquellas en las que hay presencia de secreciones o haya estado en contacto la persona contaminada o infectada, reduciendo al máximo posible la presencia de materia orgánica e inorgánica. La limpieza se realizará con un producto convencional

Una vez realizada la limpieza, se procederá a la desinfección o descontaminación utilizando un producto adecuado a la dilución adecuada y permitiendo su residencia en la zona durante un tiempo determinado antes de su retirada y/o neutralización.

CoVid-19 es un agente biológico muy fácil de inactivar y en periodos de tiempo muy cortos (5 minutos). 

Productos de fácil acceso en el mercado o biocidas/descontaminantes de uso habitual en los espacios sanitarios, son efectivos contra el virus y que utilizados en diluciones de uso o concentraciones de aplicación adecuadas consiguen una reducción logarítmica poblacional de entre 104 y 106:

  • Solución de hipoclorito sódico (lejía) a partir de una preparación comercial (40-50 gr/litro), en dilución de uso 1000 partes por millón (ppm) de cloro activo, 

Esta preparación se mantendrá temperatura ambiente, en contenedor opaco y lejos de la radiación solar, por tiempos iguales o inferiores a 1 hora antes de su uso, 

  • Agentes químicos basados en etanol al 75% en 5 minutos,
  • Alcohol 70 (no superior o inferior) en 5 minutos, 
  • Fenol al 2% en 5 minutos,
  • Peróxido de hidrógeno en concentraciones del 8%,
  • Combinados de peróxido de hidrógeno y ácido peracético en concentraciones de 16,2gr/litro y tiempos de residencia de entre 8 y 10 minutos,
  • Hipoclorito de sodio 2M en tiempo de 10 minutos,
  • Acetona a temperatura ambiente al 10% en 5 minutos,
  • Formaldehido a temperatura ambiente 5 minutos,
  • Calor a 56°C inactiva alrededor de l0.000 unidades por l5 minutos (reducción rápida).

Medidas de prevención

CoVid-19 no es un agente biológico de alto riego.

Según nuestra legislación (RD664/1997) que procede de una Directiva Comunitaria, los coronavirus se encuentran reunidos en un Grupo de Riesgo 2, que se traduce, a falta de una evaluación de riesgos específica caso a caso, situación a situación, a encuadrarlos a un nivel medio de bioseguridad.

El recuerdo del impacto del SARS en la sociedad, ha permitido generar un miedo desproporcionado, cuando esa y otras experiencias anteriores han permitido estar mejor preparados para afrontar estos sucesos. 

El crecimiento y evolución económica de las ciudades permiten el acceso a recursos básicos en mejores condiciones, lo que aumenta el nivel de la higiene básica, el acceso a medios básicos de cuidados de la salud y a una mayor concienciación e información. 

A la par, los sistemas de comunicación permiten difundir conocimiento sanitario y mensajes específicos sobre las medidas a adoptar, son un freno a la dispersión de la las enfermedades transmisibles.

Otros factores favorables recaen en que la capacidad en la rapidez de la detección y respuesta a los brotes, la mejora y desarrollo en los tratamientos sanitarios y medidas profilácticas de prevención y aplicación y la facilidad de acceso a los mismos por parte de la población. .

La prevención o lo que es lo mismo, la anticipación a un suceso no deseado, resulta definitivamente mucho más efectiva.

A nivel popular, la población no debe clasificarse como personal de riesgo, por los que las medidas más eficaces para impedir su propagación, son simples y coincidentes con las existentes para época de influenza (gripe): 

  • Cubrirse la boca y nariz al estornudar o toser, 
  • Lavado de manos con agua y solución jabonosa al menos durante 1 minuto con agua y jabón
  • Uso de soluciones hidro-alcohólicas durante 20 segundos
  • Evitar el contacto sin protección con animales de granja, mercados húmedos o con animales salvajes.
  • Evitar tocarse con las manos la boca, nariz y ojos después de estornudar o tocar animales o productos y residuos de animales, antes del preceptivo lavado de manos 
  • Cocinar bien la carne y los huevos. La carne cruda, la leche o los órganos de los animales deben manipularse con cuidado para evitar la contaminación trasversal con alimentos crudos
  • Evitar todo contacto con cualquier persona que muestre síntomas de enfermedad respiratoria como tos o estornudos. buenas prácticas en materia de inocuidad de los alimentos. Pueden consultarse otras recomendaciones de la OMS en .
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La implantación de medidas epidemiológicas de salud pública para la población no prevén nunca el uso de las mascarillas entre los ciudadanos, pero «sí el lavado de manos».

Si se presenta una infección respiratoria, aquellas personas que presenten condiciones clínicas que pudieran favorecer complicaciones (enfermedad respiratoria o cardiovascular crónica, tabaquismo, edad avanzada, obesidad e inmunosupresión), o que presenten síntomas de gravedad, como fiebre alta que no se resuelve en 72 horas o dificultad para respirar, deberán acudir de urgencia a una evaluación médico-clínica.

Sanitariamente, los profesionales especialistas que tratan y/o atienden a personal contaminado o posiblemente contaminado, si son considerados personal de riesgo por lo que deben aumentar el nivel de protección. En este sentido:

  • Mascarilla de alta eficacia FFP2 (preferible FFP3), un solo uso y segregación como residuo,
  • Protección ocular anti-salpicadura de montura integral o protector facial completo. Descontaminación después de uso, 
  • Guantes de nitrilo, descontaminación después de uso y segregación como residuo; retirada por procedimiento normalizado,
  • Bata impermeable de manga larga; descontaminación por aplicación o pulverización a baja presión tras su uso,
  • Lavado de manos con agua y solución jabonosa antes y después del contacto con el paciente y de la retirada de guantes y resto de EPI,
  • Apoyo con el uso de soluciones hidroalcohólicas para manos.

Uso de la mascarilla

Finales del siglo XVIII supone la aparición del uso habitual de mascarillas en el entorno hospitalario como herramienta de protección para el personal con riesgo de exposición a enfermedades de transmisión aérea. Y este es el entorno donde se debe utilizar.

Su uso en la población, se hace presente a raíz de la epidemia de la mal llamada “gripe española” en 1919 y que mató en nueve meses a más de 50 millones de personas.

Para este personal “no de riesgo”, es decir, para la población, el uso de la mascarilla quirúrgica no resulta ser una protección efectiva. 

De hecho, hay que conocer que la mascarilla quirúrgica no está catalogada como equipo de protección personal.

El uso eficaz de una mascarilla depende enormemente de:

  • el entrenamiento en su uso, 
  • de su uso en el tiempo, aumentando su ineficacia en usos de tiempos prolongados, 
  • de la frecuencia en el cambio,
  • de su ajuste a la cara, 
  • de la realización del test de su comprobación de su colocación y ajuste (donning test), 
  • de su correcta retirada (doffing process), 
  • de la elección de modelo (conformado, plegable, con o sin válvula de exhalación, con o sin pinza nasal) y que dependerá de la situación de uso, del estado del usuario (infectado, no infectado, personal sanitario),
  • de su clasificación en relación a la minimización de las consecuencias del riesgo al que se está expuesto (FFP1, FFP2, FFP3),
  • de su segregación como residuo convencional o biosanitario de forma segura.

En resumen, debe ser un conocedor de este tipo de equipos de protección para garantizar una eficacia en su uso y no generar el efecto contrario dentro o fuera del entorno clínico: creer que resulta beneficioso el uso y generar crear la “falsa sensación de seguridad” que permite atreverse a realizar acciones que no se harían si no se dispusiera de una mascarilla. 

Es importante resaltar que la creencia de que la mascarilla es la forma más eficaz de minimizar el riesgo, hace que se pierda atención en las prácticas que si resultan eficaces como es el mantenimiento de una buena higiene personal y la práctica habitual del lavado de manos y/o el uso moderado de soluciones hidro-alcohólicas.

Finalmente, insistir en que el uso de la mascarilla homologada se establece para personal sanitario y para aquellos casos en los que exista una indicación realizada por el personal sanitario como recomendación clínica.

Bibliografía básica

AUTOR

Gonzalo Pascual Álvarez

Director del Centro de Referencia FAO en Gestión del Riesgo Biológico

Jefe del Servicio de Seguridad Biológica. Centro de Investigación en Sanidad Animal, INIA.