Sobre los mercados de animales y el COVID-19

Recientemente ha salido publicado un artículo de opinión en un periódico de tirada nacional que trataba sobre el origen de la pandemia originada por el coronavirus SARS-COV-2 en ciertos mercados de animales salvajes de China. En este artículo se afirma que mientras sigan abiertos los mercados de animales salvajes de China, esta no va a ser la última gran epidemia, poniendo el foco en esta actividad tan tradicional en el citado país.

En el COBCM hemos querido contrastar dicho artículo con un especialista sobre estos asuntos: Gonzalo Pascual Álvarez, Director del Centro de Referencia FAO en Gestión del Riesgo Biológico Jefe del Servicio de Seguridad Biológica en el Centro de Investigación en Sanidad Animal, INIA.

Artículo de divulgación sorprendente, más en la situación en la que todo el mundo se encuentra, donde la lucha por conseguir antivirales efectivos, EPI’s reutilizables, vacunas en corto plazo de tiempo, reactivos para test de PCR fiables, etc., priman sobre otras cosas.

El artículo es un “mix”, de esos que entretienen, pero poco aportan. Parte de este presenta un fondo científico (o aproximado), parte aparece con observaciones personales o subjetivas, parte con afirmaciones erróneas y finaliza con conclusiones atrevidas.

Es el continuo debate entre el biólogo de bota, muy animalista (que no es que esté mal) y el biólogo de bata, pro-investigación, pro-ciencia básica y ciencia aplicada, a favor de la profilaxis y la vacunación. Lo siento. Yo en este caso, soy de los segundos.

Entiendo que es un artículo para el público en general, pero hace referencias sorprendentes, algunos apuntes sobre el mismo, breves:

¿Por qué pensar en el próximo virus cuando la epidemia actual de la COVID-19 está en sus primeras fases?

¿Por qué pensar en el próximo virus y no en una bacteriosis? Tales como Actinomicosis, aeromoniasis, botulismo, brucelosis, campilobacteriosis, carbunco, colibacilosis, corinebacteriosis, enfermedades causadas por micobacterias no tuberculosas, clostridium difficile, fiebre transmitida por garrapatas, intoxicación alimentaria estafilocócica, leptospirosis, listeriosis, muermo, necrobacilosis, peste, salmonelosis, shigelosis, tuberculosis zoonótica, cólera, yersiniosis enterocolítica y seudotuberculosa y otras muchas. ¿o una micosis? ¿O por un parásito? Por supuesto todas modificadas genéticamente (como un virus) para hacerlas más agresivas, más transmisibles, más resistentes, más letales.

Solo hay que recordar que la peste bubónica causada por Yersinia pestis (una bacteria), hizo que la población humana europea se redujera de aproximadamente 100 millones de personas a 50, a través de roedores y pulgas. Factores como la sobrepoblación y su concentración en núcleos urbanos y la falta de control sanitario social y personal, favorecieron su dispersión.

Afirmar rotundamente que el salto del SARS-CoV-2 a los humanos se ha producido en los mercados de animales salvajes de China (Wuhan), ya no es tan seguro, el mercado fue un espacio de transmisión fácil, pero el salto se produjo antes.

Los científicos especialistas barajan cada vez con mayor convencimiento que se ha podido dar un escenario de origen diferente a la selección natural en un huésped animal antes de la transferencia zoonótica: la selección natural en humanos después de la transferencia zoonótica. Una versión no patógena del virus salta de un huésped animal al humano y evoluciona a su estado patógeno actual dentro del sujeto. “Supone un período de transmisión no reconocida en humanos entre el evento zoonótico inicial y su adaptación y replicación en humanos.» (Kin, WI y col.; Nat Med (2020)).

Determinar el cierre total, definitivo y de permanente los mercados chinos de animales, no parece una solución factible. Al menos resultará muy difícil

Ir en contra de costumbres o tradiciones en un país de costumbres y tradiciones arraigadas durante siglos, no es tarea fácil y se me antoja imposible, no creo que sea la solución. 

¿Que nos pasaría si el vino, el aceite, la carne de cerdo, los pollos, los huevos, el arroz, la patata, el agua embotellada o cualquier otro alimento o bebida de uso común, imprescindible y masificado, y que da de comer a tantos y tantos seres humanos, se contaminasen o fuesen fuente de contaminación? ¿Los retiraríamos del mercado? ¿Eliminaríamos su producción o distribución? ¿Y si también eliminamos la carne de corzo, de venado, de jabalí o de liebre y el pescado?  No es la solución.

Viene al caso resaltar, y por poner un ejemplo actual, un hecho de transmisión vírica que no conviene olvidar, aunque no exista afectación al humano: el estado de alarma sanitaria sobre la peste porcina africana, que tiene un componente fundamental de transmisibilidad endémica y transfronteriza en la fauna salvaje y no en el hombre ni en los mercados de animales y por la que China, ente otros, esta terriblemente afectada.

La solución, entiendo, que pasa mejor por destinar suficientes recursos económicos y formativos para implantar o incrementar un mayor control sanitario. Un control sanitario de los alimentos e indudablemente del lugar donde se venden y de la práctica de venta.

Sobre la aparición del virus, existen informes científicos que establecen que la versión primigenia del SARS-CoV-2 se remonta entre finales de noviembre de 2019 y principios de diciembre de 2019. Incluso hay indicios de antes, como fue una aparente paralización de la comercialización de pangolines en mercados chinos, en agosto del año pasado.

Finalmente, sorprende en el artículo la siguiente reflexión: “Si un extraterrestre perverso quisiera infectar de una zoonosis a los humanos, el método más eficaz sería poner el máximo número posible de especies en contacto con el máximo número de humanos posible. ¿Y cuál sería la mejor solución? Un mercado chino de animales salvajes.”

¿Un extraterrestre? Esto da para mucho. ¿De dónde proviene? ¿Cómo llegó hasta la tierra? ¿Por qué aniquilarnos o diezmarnos? Premisa para una nueva película.

Tal vez sería más oportuno en lugar de meter a extraterrestres, sugerir a determinados Presidentes de Gobierno que fabrican armas biológicas. ¿O tal vez esto es a lo que se estaba refiriendo al hablar de extraterrestres?

El uso de un agente biológico de forma deliberada para hacer daño (bioterrorismo), debería llegar muy fácilmente a más gente, garantizando un éxito total. Y aunque SARS-COV-2 es muy agresivo, como extraterrestre, buscaría aún más eficiencia en la transmisión, más rapidez, anulando la capacidad de reacción, impidiendo el inicio de cualquier acción preventiva de contención antes de conseguir el fin, no utilizaría un mercado de animales de China. Las civetas o pangolines están muy restringidos a un determinado tipo de alimentación o costumbre. 

El extraterrestre seguro que utilizaría un recurso general básico, de primera necesidad, con acceso fácil y cómodo por parte de casi cualquier ser humano y en cualquier lugar, utilizaría el agua como vehículo de transmisión o tal vez un alimento más generalizado.

Pero no parece sano pensar como un extraterrestre y menos como un bioterrorista.