{"id":6261,"date":"2025-10-20T10:20:49","date_gmt":"2025-10-20T10:20:49","guid":{"rendered":"https:\/\/cobcm.net\/blogcobcm\/?p=6261"},"modified":"2026-07-27T10:43:13","modified_gmt":"2026-07-27T10:43:13","slug":"ornitorrinco-enigma-evolutivo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cobcm.net\/blogcobcm\/2025\/10\/20\/ornitorrinco-enigma-evolutivo\/","title":{"rendered":"El ornitorrinco, un enigma evolutivo de Australia"},"content":{"rendered":"\n<p>Cuando en 1799 lleg\u00f3 a Londres la piel de un animal recogido en Nueva Gales del Sur, el naturalista George Shaw no se crey\u00f3 lo que ten\u00eda delante. Un cuerpo peludo con pico de pato y patas palmeadas parec\u00eda obra de un taxidermista bromista, as\u00ed que busc\u00f3 puntadas con unas tijeras antes de describirlo. No las encontr\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquel ejemplar era un ornitorrinco (<em>Ornithorhynchus anatinus<\/em>), y m\u00e1s de dos siglos despu\u00e9s sigue siendo uno de los animales que m\u00e1s ha obligado a la biolog\u00eda a revisar sus categor\u00edas. No porque sea una criatura \u00aba medio hacer\u00bb, sino por lo contrario: porque conserva rasgos que el resto de los mam\u00edferos perdimos hace mucho, y al mismo tiempo ha desarrollado por su cuenta soluciones que no existen en ning\u00fan otro linaje.<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\"><strong>Un mam\u00edfero que pone huevos<\/strong><\/h5>\n\n\n\n<p>El ornitorrinco pertenece al orden <strong>Monotremata<\/strong>, que hoy agrupa \u00fanicamente cinco especies: el ornitorrinco y cuatro de equidnas. Es un <strong>linaje basal<\/strong> dentro de los mam\u00edferos \u2014no un grupo \u00abprimitivo\u00bb\u2014, y la diferencia no es solo sem\u00e1ntica: los monotremas llevan unos <strong>187 millones de a\u00f1os<\/strong> evolucionando de forma independiente desde que se separaron de los terios, el linaje que re\u00fane a marsupiales y placentarios.<\/p>\n\n\n\n<p>Conviene deshacer aqu\u00ed un malentendido muy extendido. Que el ornitorrinco ponga huevos <strong>no significa que descienda de los reptiles<\/strong>. Mam\u00edferos y reptiles son linajes hermanos: los sin\u00e1psidos, de los que procedemos, y los saur\u00f3psidos, que dan lugar a reptiles y aves, se separaron a partir de un antepasado amniota com\u00fan hace unos 320 millones de a\u00f1os, en el Carbon\u00edfero. Los sin\u00e1psidos no eran reptiles en ning\u00fan momento de su historia. Lo que el ornitorrinco conserva no son, por tanto, rasgos reptilianos, sino <strong>caracteres ancestrales de los amniotas<\/strong> que el resto de los mam\u00edferos perdimos por el camino.<\/p>\n\n\n\n<p>La hembra pone habitualmente dos huevos, peque\u00f1os y de c\u00e1scara flexible, y los incuba enrollada a su alrededor durante unos diez d\u00edas en el interior de una madriguera. Las cr\u00edas nacen diminutas, ciegas y pr\u00e1cticamente indefensas. No hay pezones: la leche se segrega por \u00e1reas glandulares de la piel del vientre, las areolas, y las cr\u00edas la lamen del pelaje. Es un sistema que ilustra bien c\u00f3mo pudo originarse la lactancia, y su leche contiene adem\u00e1s prote\u00ednas propias de los monotremas con actividad antimicrobiana, probablemente porque el alimento queda expuesto al ambiente en lugar de circular por un conducto cerrado.<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\"><strong>Un cuerpo hecho para el agua<\/strong><\/h5>\n\n\n\n<p>Torpe en tierra y eficac\u00edsimo en el agua, el ornitorrinco tiene un cuerpo <strong>hidrodin\u00e1mico<\/strong>, un pelaje doble e impermeable que atrapa una capa de aire aislante y una cola aplanada que adem\u00e1s funciona como reserva de grasa. La propulsi\u00f3n corre a cargo exclusivamente de las patas delanteras, cuya membrana interdigital se repliega al caminar; las traseras y la cola act\u00faan como timones.<\/p>\n\n\n\n<p>Su rasgo m\u00e1s notable no es el pico en s\u00ed, sino lo que hay dentro. La piel del pico alberga unos <strong>40.000 electrorreceptores<\/strong> y unos <strong>60.000 mecanorreceptores<\/strong>, y el animal no los usa por separado: localiza a la presa midiendo el <strong>desfase temporal<\/strong> entre la se\u00f1al el\u00e9ctrica generada por la contracci\u00f3n muscular de su v\u00edctima y la onda de presi\u00f3n que produce al moverse, que viaja mucho m\u00e1s despacio. Ese retardo le da la distancia, igual que el intervalo entre rel\u00e1mpago y trueno. Es un sistema bimodal, electromec\u00e1nico, y no tiene equivalente entre los mam\u00edferos.<\/p>\n\n\n\n<p>Con ello caza larvas de insectos acu\u00e1ticos, an\u00e9lidos y crust\u00e1ceos bent\u00f3nicos con los ojos, los o\u00eddos y las fosas nasales cerrados. Las capturas no se comen bajo el agua: se almacenan en bolsas yugales y se procesan en superficie.<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\"><strong>Veneno en los espolones<\/strong><\/h5>\n\n\n\n<p>El ornitorrinco es uno de los pocos mam\u00edferos venenosos que existen. Los machos poseen en las patas traseras un espol\u00f3n c\u00f3rneo conectado a la gl\u00e1ndula crural, que aumenta de tama\u00f1o en la estaci\u00f3n reproductora; el veneno se emplea en los enfrentamientos entre machos por el acceso a las hembras. En humanos no es letal, pero provoca un dolor extremo y una <strong>hiperalgesia<\/strong> que puede prolongarse durante semanas y que responde mal a los analg\u00e9sicos opi\u00e1ceos convencionales.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1000\" height=\"630\" src=\"https:\/\/cobcm.net\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2025\/10\/Ornithorhynchus_anatinus_2zz.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-6264\" srcset=\"https:\/\/cobcm.net\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2025\/10\/Ornithorhynchus_anatinus_2zz.jpg 1000w, https:\/\/cobcm.net\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2025\/10\/Ornithorhynchus_anatinus_2zz-300x189.jpg 300w, https:\/\/cobcm.net\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2025\/10\/Ornithorhynchus_anatinus_2zz-768x484.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed conviene corregir una idea que circula mucho: este veneno <strong>no es una herencia reptiliana<\/strong>. El an\u00e1lisis de los genes implicados demostr\u00f3 que proceden de duplicaciones ocurridas de forma <strong>independiente<\/strong> en el linaje del ornitorrinco, sobre familias g\u00e9nicas \u2014las defensinas\u2014 presentes en todos los amniotas. Que el resultado funcional se parezca al de algunos reptiles no indica parentesco, sino <strong>evoluci\u00f3n convergente<\/strong>: dos linajes que llegan por caminos separados a la misma soluci\u00f3n. Es, de hecho, un ejemplo mucho m\u00e1s interesante que el de la supuesta herencia ancestral.<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Sin dientes y sin est\u00f3mago<\/h5>\n\n\n\n<p>Dos rasgos poco conocidos ilustran hasta qu\u00e9 punto el ornitorrinco no es un mam\u00edfero \u00abcongelado en el tiempo\u00bb, sino uno profundamente especializado.<\/p>\n\n\n\n<p>El primero: <strong>el adulto no tiene dientes<\/strong>. Las cr\u00edas desarrollan piezas vestigiales que pierden poco despu\u00e9s de abandonar la madriguera, y a partir de ah\u00ed trituran el alimento con placas queratinizadas del pico. Los monotremas f\u00f3siles del Mioceno, como <em>Obdurodon<\/em>, s\u00ed conservaban dentici\u00f3n funcional, de modo que se trata de una p\u00e9rdida secundaria.<\/p>\n\n\n\n<p>El segundo: <strong>carece de est\u00f3mago glandular<\/strong>. Los monotremas perdieron los genes del pepsin\u00f3geno y de la bomba de protones g\u00e1strica, de forma que el es\u00f3fago desemboca en una dilataci\u00f3n sin gl\u00e1ndulas digestivas que conecta casi directamente con el intestino. Es una simplificaci\u00f3n anat\u00f3mica que comparten con algunos peces y que probablemente se relaciona con una dieta de invertebrados de exoesqueleto quitinoso.<\/p>\n\n\n\n<p>A ello se suma una fisiolog\u00eda t\u00e9rmica peculiar: mantiene una temperatura corporal en torno a los <strong>32 \u00b0C<\/strong>, varios grados por debajo de la media de los mam\u00edferos placentarios. Y una curiosidad descrita apenas en 2020: su pelaje emite <strong>biofluorescencia<\/strong> verde-azulada bajo luz ultravioleta, un fen\u00f3meno cuya funci\u00f3n, si la tiene, todav\u00eda se desconoce.<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\"><strong>Un genoma que cuenta una historia<\/strong><\/h5>\n\n\n\n<p>El genoma del ornitorrinco se public\u00f3 en 2008 y se complet\u00f3 a escala cromos\u00f3mica, junto con el del equidna, en 2021. Los resultados justifican de sobra la etiqueta de \u00abmosaico\u00bb, pero por razones distintas a las que suelen citarse.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo m\u00e1s espectacular es su <strong>sistema de cromosomas sexuales<\/strong>: no uno, sino <strong>diez<\/strong> (cinco X y cinco Y), que durante la meiosis se alinean formando una cadena que se segrega en bloque. Y su contenido g\u00e9nico no guarda homolog\u00eda con el cromosoma X de marsupiales y placentarios, sino con el <strong>cromosoma Z de las aves<\/strong>. El interruptor que determina el sexo tampoco es <em>SRY<\/em>, ausente en monotremas, sino un gen candidato distinto, <em>AMHY<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>El genoma explica tambi\u00e9n la coexistencia de dos estrategias reproductoras. El ornitorrinco conserva un gen funcional de <strong>vitelogenina<\/strong> \u2014la prote\u00edna del vitelo del huevo, que los mam\u00edferos terios perdimos por completo\u2014 y a la vez posee la bater\u00eda de genes de las <strong>case\u00ednas<\/strong> l\u00e1cteas. No es un animal a medio camino entre grupos: es un mam\u00edfero que nunca abandon\u00f3 una herramienta ancestral mientras desarrollaba otra nueva.<\/p>\n\n\n\n<p>Un apunte de precisi\u00f3n: el \u00f3rgano vomeronasal, que a veces se presenta como rasgo \u00abreptiliano\u00bb, est\u00e1 presente y es funcional en la mayor\u00eda de los mam\u00edferos. Lo destacable en el ornitorrinco es la <strong>amplitud inusual de su repertorio de receptores vomeronasales<\/strong>, no su mera existencia.<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\"><strong>Un linaje gondw\u00e1nico<\/strong><\/h5>\n\n\n\n<p>El ornitorrinco vive hoy en los cursos de agua del este de Australia y en Tasmania, pero llamarlo sin m\u00e1s \u00abaustraliano\u00bb oculta una historia mucho m\u00e1s amplia. El registro f\u00f3sil sit\u00faa monotremas en la Australia del Cret\u00e1cico inferior \u2014<em>Teinolophos<\/em>, de unos 120 millones de a\u00f1os\u2014 y tambi\u00e9n, de forma decisiva, en <strong>Sudam\u00e9rica<\/strong>: <em>Monotrematum sudamericanum<\/em>, del Paleoceno de Patagonia, y el hallazgo de <em>Patagorhynchus<\/em>, publicado en 2023 y datado en el Cret\u00e1cico superior argentino.<\/p>\n\n\n\n<p>Es decir: los monotremas fueron un grupo <strong>gondw\u00e1nico<\/strong>, distribuido por el supercontinente austral cuando Sudam\u00e9rica, la Ant\u00e1rtida y Australia todav\u00eda estaban conectadas. Su distribuci\u00f3n actual no es el resultado de haber aparecido en Australia, sino de haber sobrevivido solo all\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\"><strong>Un indicador de la salud de los r\u00edos<\/strong><\/h5>\n\n\n\n<p>Como consumidor bent\u00f3nico estrechamente ligado a cursos de agua permanentes, el ornitorrinco funciona como <strong>indicador de la integridad de los sistemas fluviales<\/strong> australianos. La <a href=\"https:\/\/www.uicn.es\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">UICN<\/a> lo clasifica como <em>casi amenazado<\/em>, pero la situaci\u00f3n es m\u00e1s preocupante a escala regional: el estado de Victoria lo catalog\u00f3 como vulnerable en 2021, y las sequ\u00edas prolongadas junto con los incendios de 2019-2020 provocaron retracciones locales de su \u00e1rea de distribuci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Las presiones directas est\u00e1n bien identificadas: la fragmentaci\u00f3n de los cauces por azudes y presas, que a\u00edsla poblaciones e impide la recolonizaci\u00f3n; la extracci\u00f3n de agua; la degradaci\u00f3n de las riberas; y una amenaza concreta y evitable, las <strong>nasas de pesca de tipo *opera house<\/strong>*, en las que los animales quedan atrapados y se ahogan al no poder emerger a respirar. Su prohibici\u00f3n en varios estados australianos es una de las medidas de conservaci\u00f3n de resultado m\u00e1s inmediato.<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\"><strong>Un superviviente del tiempo<\/strong><\/h5>\n\n\n\n<p>El ornitorrinco es, en definitiva, una <strong>ventana viva al pasado<\/strong>, un recordatorio de que la <a href=\"https:\/\/cobcm.net\/blogcobcm\/2023\/01\/30\/patrones-de-evolucion\/\" target=\"_blank\" data-type=\"post\" data-id=\"4980\" rel=\"noreferrer noopener\">evoluci\u00f3n<\/a> no sigue una l\u00ednea recta, sino que experimenta, combina y conserva. Es un animal que desaf\u00eda las categor\u00edas, que oblig\u00f3 a los primeros naturalistas a replantearse qu\u00e9 significaba ser mam\u00edfero, y que sigue inspirando a los cient\u00edficos actuales a mirar con asombro la diversidad de la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>El ornitorrinco no es un eslab\u00f3n, ni una fase intermedia, ni un f\u00f3sil viviente. Es un mam\u00edfero contempor\u00e1neo, con 187 millones de a\u00f1os de evoluci\u00f3n propia a sus espaldas, que combina caracteres heredados del ancestro com\u00fan de los amniotas con innovaciones que no tiene ning\u00fan otro vertebrado.<\/p>\n\n\n\n<p>En un mundo donde muchas especies desaparecen antes de ser comprendidas, el ornitorrinco se mantiene como un s\u00edmbolo de la <strong>resiliencia y la singularidad evolutiva<\/strong>. Un peque\u00f1o embajador de la historia natural que, con su pico de pato y su genoma de enigmas, nos recuerda que la naturaleza nunca deja de sorprender.<\/p>\n\n\n\n<p>Su inter\u00e9s cient\u00edfico no reside en lo raro que resulta, sino en lo que permite reconstruir: c\u00f3mo se origin\u00f3 la lactancia, c\u00f3mo se ensamblaron los sistemas de determinaci\u00f3n sexual de los mam\u00edferos, c\u00f3mo funcionan los sentidos que nosotros no tenemos. Y su inter\u00e9s como caso de estudio es m\u00e1s elemental todav\u00eda: nos recuerda que las categor\u00edas con las que ordenamos la biodiversidad son herramientas nuestras, no propiedades de la naturaleza, y que conviene revisarlas cada vez que un animal se niega a entrar en ellas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando en 1799 lleg\u00f3 a Londres la piel de un animal recogido en Nueva Gales del Sur, el naturalista George<\/p>\n","protected":false},"author":314,"featured_media":6262,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,3],"tags":[],"class_list":["post-6261","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-divulgacion","category-cobcm"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cobcm.net\/blogcobcm\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6261"}],"collection":[{"href":"https:\/\/cobcm.net\/blogcobcm\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cobcm.net\/blogcobcm\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cobcm.net\/blogcobcm\/wp-json\/wp\/v2\/users\/314"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cobcm.net\/blogcobcm\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6261"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/cobcm.net\/blogcobcm\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6261\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6562,"href":"https:\/\/cobcm.net\/blogcobcm\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6261\/revisions\/6562"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cobcm.net\/blogcobcm\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6262"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cobcm.net\/blogcobcm\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6261"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cobcm.net\/blogcobcm\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6261"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cobcm.net\/blogcobcm\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6261"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}