Peritaje judicial para profesionales de la Biología: qué es, qué tipos existen y cómo formarse
El peritaje judicial es una de las salidas profesionales menos conocidas dentro del colectivo de la Biología y, paradójicamente, una de las que pueden ofrecer una retribución más interesante… siempre que se entienda bien cómo funciona y, sobre todo, qué gastos lleva asociados. Si alguna vez te has preguntado en qué consiste el trabajo de un perito o una perita judicial en Biología, este artículo es para ti.
Una persona perita judicial es una profesional que, por sus conocimientos técnicos o científicos, asesora al juez, jueza o tribunal proporcionando un dictamen experto sobre cuestiones que requieren conocimientos especializados. Dicho de otro modo: quien juzga no tiene por qué saber de genética, ecología o microbiología, así que necesita a alguien que se lo explique con rigor y claridad. Ese alguien puede ser un o una profesional de la Biología.
¿En qué tipo de casos interviene el peritaje en Biología?
Los ámbitos son más variados de lo que parece. En medio ambiente, los casos más frecuentes son los delitos contra la flora y la fauna (talas ilegales, caza furtiva, tráfico de especies), la contaminación de aguas, suelos o aire, y los daños a espacios naturales. La persona perita evalúa el daño ambiental, cuantifica la afección a los ecosistemas y emite un dictamen sobre la gravedad y la reversibilidad del impacto.
En genética forense, el trabajo pericial se centra en la identificación de personas (pruebas de paternidad, identificación de restos), el análisis de evidencias biológicas en escenas del crimen (sangre, saliva, pelo) y, cada vez más, en la identificación de especies en casos de fraude alimentario o tráfico de fauna.
En seguridad alimentaria, los peritajes se refieren a contaminaciones microbiológicas, presencia de alérgenos no declarados, fraudes en el etiquetado y toxiinfecciones alimentarias. Se analizan las muestras, se identifican los agentes causantes y se establece la cadena causal.
En sanidad, los peritajes pueden referirse a negligencias en el diagnóstico genético, errores en técnicas de reproducción asistida o interpretación de pruebas de laboratorio. Son casos complejos que requieren un conocimiento profundo de la práctica clínica.
¿Cómo se accede al ejercicio del peritaje judicial?
Hay dos vías. La primera es a través de los listados de peritos y peritas que publican los colegios profesionales. El COBCM, junto con la UICM, elabora un listado anual de peritos judiciales que se distribuye a los juzgados de la Comunidad de Madrid. Si figuras en ese listado, los juzgados pueden designarte en los casos que lo requieran. La segunda vía es la designación directa por las partes: un despacho de abogacía o una empresa puede contratarte directamente como perito o perita de parte para defender su posición técnica.
¿Qué formación se necesita?
La titulación en Biología es el requisito base, pero conviene complementarla con formación específica en peritaje judicial: procedimiento legal, elaboración de informes periciales, actuación en sala y valoración de daños. El COBCM publica periódicamente los cursos y jornadas de formación en peritaje que ofrece la UICM. Además, la experiencia profesional en tu área de especialización es fundamental: cuanto mayor sea tu trayectoria en genética, ecología o microbiología, más sólido será tu perfil pericial.
Honorarios, gastos y responsabilidad: la realidad económica del peritaje judicial
Este es, probablemente, el punto en el que conviene ser más realista para no llevarse a engaño. La retribución varía según el tipo de caso, la complejidad y la designación (judicial o de parte). Ahora bien, hay que tener en cuenta que los importes son ingresos brutos, no beneficio. Tal y como nos hace notar Luis Saavedra del Río, Vocal 2º del COBCM —a quien agradecemos su aportación a este artículo—, al valorar lo que realmente se gana con un peritaje hay que descontar dos grandes bloques de gastos que con frecuencia se pasan por alto.

El primer bloque son los gastos fijos del ejercicio profesional. Para poder actuar como perito o perita de forma independiente ante los juzgados es obligatorio darse de alta como profesional autónomo, con la cuota mensual a la Seguridad Social que ello implica. A esto se suman el seguro de responsabilidad civil profesional, el alquiler del local de trabajo, los suministros de todo tipo (luz, agua, internet, telefonía), los gastos de colegiación, la publicidad de la actividad y el resto de costes estructurales del despacho. Todo ello existe haya o no encargos en un mes determinado.
El segundo bloque son los gastos extraordinarios asociados a cada encargo concreto: desplazamientos, hoteles, dietas, material fungible o instrumental específico que no esté disponible habitualmente en el laboratorio, análisis externos subcontratados, etc. Y aquí conviene una advertencia: estos gastos pueden llegar a comerse buena parte —o incluso la totalidad— del posible beneficio del peritaje. Un ejemplo muy ilustrativo, y relativamente frecuente, es el aplazamiento «in extremis» del juicio para una fecha posterior, a veces en varias ocasiones. Cada nuevo señalamiento implica volver a desplazarse, reservar alojamiento y reorganizar la agenda, y todos esos gastos los soporta la persona perita de su propio bolsillo: ni la parte que la contrata ni el juzgado que la designa se hacen cargo de ellos.
A la hora de fijar honorarios hay también un tercer factor que conviene tener muy presente: la responsabilidad. El trabajo pericial conlleva responsabilidad civil y, en su caso, también penal por las conclusiones que se firman. Si un error pericial llega a afectar al resultado del procedimiento, la persona perita asume siempre la responsabilidad civil derivada —aun en el supuesto de quedar libre de la penal—, y la condena económica que pueda imponerse puede ser muy elevada, incluso superior al capital asegurado en la póliza de responsabilidad civil profesional contratada. Es decir: una parte del riesgo económico recae directamente sobre el patrimonio personal de quien firma el dictamen, y eso debe formar parte del cálculo de honorarios desde el primer minuto.
Por todo lo anterior, el mensaje del COBCM al colectivo es claro: el peritaje judicial puede ser una salida profesional muy interesante, pero no debe abordarse con expectativas irreales de ingresos. Hay que hacer números completos —honorarios menos gastos fijos menos gastos extraordinarios, y considerando además el coste del riesgo asumido— antes de aceptar un encargo.
Próximos pasos
Si te interesa el peritaje como complemento o como actividad principal, puedes inscribirte en el listado de peritos del COBCM. El plazo se abre cada año en septiembre.

