Cómo elaborar un informe pericial paso a paso: guía práctica para profesionales de la Biología

Con esta entrada cerramos la serie sobre el peritaje como salida profesional en Biología. Te explicamos de forma sucinta cómo elaborar un informe pericial, con el objetivo de eliminar posibles barreras iniciales.

Un informe pericial es un documento técnico que puede determinar el resultado de un juicio. Por eso, su elaboración requiere tanto rigor científico como conocimiento del contexto legal en el que se va a utilizar. Si estás empezando en el peritaje, esta guía te ayudará a estructurar tu primer informe.

Estructura del informe pericial

Aunque no existe un formato único obligatorio, la práctica judicial ha consolidado una estructura que los juzgados esperan encontrar.

La identificación de la persona perita debe incluir el nombre completo, la titulación, el número de colegiación, la experiencia profesional relevante y el encargo recibido (quién la ha designado y para qué). Esta sección establece la autoridad técnica de quien firma el informe.

El objeto del peritaje define con precisión qué se ha pedido analizar. Sé concreta o concreto: no escribas que el informe trata sobre un posible daño ambiental, sino que se evalúa el daño causado a la vegetación riparia del arroyo X por el vertido producido el día Y. Cuanto más preciso sea el objeto, más fácil será mantener el foco y más útil resultará el informe para el órgano judicial.

La metodología describe cómo se ha obtenido la información: visitas de campo, toma de muestras, análisis de laboratorio, revisión bibliográfica, consulta de bases de datos, cartografía utilizada. Todo debe quedar documentado para que otra persona profesional pueda reproducir el trabajo. Incluye fechas, protocolos y cadena de custodia de las muestras si las hay.

Los antecedentes y hechos probados resumen los hechos del caso tal como han sido comunicados y los que se han podido verificar. Distingue siempre entre lo que te han trasladado y lo que has comprobado personalmente.

El análisis y discusión es el núcleo del informe. Aquí presentas tus hallazgos, los interpretas a la luz de tu conocimiento científico y los contextualizas. Si estás evaluando un daño ambiental, describe el estado del ecosistema afectado, compáralo con el estado de referencia, identifica las causas del daño y valora su gravedad y reversibilidad. Apoya cada afirmación con datos, referencias bibliográficas o normativa aplicable.

Las conclusiones deben ser claras, numeradas y directamente vinculadas al objeto del peritaje. Quien juzga leerá primero las conclusiones y solo profundizará en el resto si necesita más detalle. Cada conclusión debe poder sostenerse con lo expuesto en el análisis. Evita la ambigüedad: si no puedes afirmar algo con certeza, indica explícitamente cuál es el grado de probabilidad.

Los anexos incluyen fotografías, resultados analíticos, cartografía, bibliografía y cualquier documentación de soporte.

Errores frecuentes que conviene evitar

Opinar sobre cuestiones jurídicas: tu papel es técnico, no legal. Utilizar lenguaje excesivamente técnico sin explicar los términos: quien juzga no es profesional de la Biología. Incluir información irrelevante que diluya las conclusiones. Emitir juicios de valor o manifestar preferencias personales. No citar las fuentes de las afirmaciones.

Rigor y responsabilidad: por qué cada palabra cuenta

Hay un motivo adicional, y muy importante, para ser extremadamente cuidadoso o cuidadosa con lo que se escribe en el informe. Como nos recuerda Luis Saavedra del Río, Vocal 2º del COBCM y perito en ejercicio a través de su gabinete peritacionesbiologicas.com —que nos ha autorizado a citarle—, al firmar un dictamen pericial se asume responsabilidad civil y, en su caso, penal por las conclusiones que se vierten. Si un error pericial llega a afectar al resultado del procedimiento, la persona perita asume siempre la condena por responsabilidad civil que pudiera imponerse, aun cuando quedara libre de la responsabilidad penal. Y la cuantía de esa condena puede llegar a ser muy elevada, incluso superior a la cantidad cubierta por el seguro de responsabilidad civil profesional contratado.

La consecuencia práctica es sencilla: cada afirmación del informe debe estar respaldada por datos, protocolos trazables y bibliografía solvente; las conclusiones deben ajustarse estrictamente a lo que la prueba permite sostener; y, ante la duda, es preferible expresar el grado de probabilidad antes que afirmar algo de forma categórica. El rigor técnico no es solo una cuestión de calidad profesional: es también la mejor herramienta de protección frente a las consecuencias económicas y legales de un eventual error.

Un consejo final

Antes de entregar el informe, léelo como si fueras la persona que ejerce la abogacía de la parte contraria e intenta encontrar puntos débiles. Todo lo que puedas reforzar antes de la entrega es tiempo y problemas que te ahorras en la ratificación en sala.

¿Quién es Luis Saavedra del Río?

Luis Saavedra del Río es Licenciado en Ciencias Biológicas por la Universidad Complutense de Madrid, Diplomado en Investigación Criminal y en Toxicología Forense Aplicada por la propia UCM, Perito Judicial en Documentoscopia y Diplomado en Mediación Civil y Mercantil por la UNED. Está colegiado en numerosos colegios oficiales de Biología (entre ellos el COBCM, con el nº 4160-M), del que es Vocal 2º de la Junta de Gobierno, y dirige desde hace décadas su propio gabinete pericial (peritacionesbiologicas.com), con una larga trayectoria en peritajes biológicos, ambientales y caligráficos a nivel nacional. Su experiencia directa en el ejercicio libre de la profesión es la que respalda los comentarios que recogemos a continuación.

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