Hongos: ese extraño ser de la naturaleza
Los hongos son tan diferentes de cualquier otro grupo de organismos que, aunque se clasificaron durante mucho tiempo como plantas, los biólogos les asignamos ahora un reino separado. Algunos, incluyendo las levaduras, son unicelulares. Sin embargo, la mayoría de las especies están compuestas por masas de filamentos multicelulares. Un filamento fúngico se llama hifa y al conjunto de todas las hifas de un solo organismo se le llama micelio.

Las estructuras visibles de la mayoría de los hongos representan sólo una pequeña porción del organismo. Estas estructuras, tales como las setas, son hifas fuertemente compactadas especializadas en la producción de esporas.
Crecimiento de los hongos
Un micelio normalmente se origina por la germinación de una sola espora. El crecimiento se produce solamente en las puntas de las hifas. La mayoría de ellos son inmóviles durante todo su ciclo de vida -algunos grupos (los quitridios) tienen zoosporas flageladas móviles-, aunque las esporas pueden ser llevadas a grandes distancias por el viento. El crecimiento del micelio reemplaza la motilidad, poniendo al organismo en contacto con nuevas fuentes de alimento y con diferentes cepas de apareamiento. Este crecimiento puede ser bastante rápido. Algunos hongos pueden producir en 24 horas una masa de hifas nuevas que, si se colocaran una a continuación de la otra, medirían más de un kilómetro.
Todos los hongos son heterótrofos: obtienen el carbono y la energía a partir de materia orgánica producida por otros organismos. Dada su forma filamentosa, cada célula fúngica se encuentra a no más de unos pocos micrómetros del suelo, del agua, o de cualquier otra sustancia en la que viva el hongo. Y está separada de ella solamente por una delgada pared celular. Dado que sus paredes celulares son rígidas, los hongos son incapaces de englobar pequeños microorganismos u otras partículas. Obtienen alimentos absorbiendo sustancias orgánicas o inorgánicas disueltas.

Funciones de los hongos en la naturaleza
Junto con las bacterias, son los descomponedores principales de la materia orgánica. Se estima que los 20 centímetros superficiales de suelo fértil contienen, en promedio, casi 5 toneladas métricas de hongos y bacterias por hectárea.
Desde el punto de vista humano, algunos de estos hongos son destructivos, atacan a nuestros productos alimenticios, nuestras plantas y animales domésticos, nuestras viviendas, nuestra vestimenta e, incluso, a las personas.
Otros, sin embargo, son esenciales para la producción de pan, queso, vino… Además, los hongos son la fuente de una variedad de antibióticos y otros medicamentos que pueden salvar vidas.
Fuente: Biología. Curtis & Barnes.

