Inmunologic
El día en el que por fin me contrataron en Inmunologic, la empresa más cotizada de nuestra ciudad, cambió mi manera de pensar.
Cuando llegué me quedé en shock: las alarmas estaban sonando, todo el mundo estaba por los pasillos. Yo era un glóbulo blanco recién formado y todavía no entendía muy bien cómo funcionaba aquella enorme empresa que protegía al organismo. Sin embargo, sabía que algo malo estaba pasando.
“No pasa nada”- me tranquilizó un macrófago que vigilaba una de las entradas. Acababa de colarse un virus. Nada del otro mundo.
Me sentía impotente, no sabía qué hacer. Las primeras que actuaron fueron las barreras de seguridad, pero el virus había conseguido irrumpirlas. Los macrófagos y las células dendríticas detectaron al intruso y enviaron la alerta al centro de mando, los linfocitos.
Pronto llegaron los linfocitos T, siendo esenciales en esta empresa. Algunos se encargaban de destruir las células infectadas, mientras otros coordinaban el ataque general. En otra planta, los linfocitos B trabajaban sin descanso fabricando anticuerpos, armas específicas diseñadas para reconocer y neutralizar al virus invasor. Averiguando así que era la gripe.
Yo asombrado, observaba cómo todo el mundo tenía una función. Cada célula sabía exactamente qué hacer y confiaba en las demás. Me di cuenta que esta no era una empresa cualquiera: todo se basaba en la confianza y trabajo en equipo.
Tras horas de esfuerzo, el virus fue eliminado. El edificio volvió a la calma y las alarmas se apagaron. Pensé que todo había terminado, pero me llevaron a un lugar vacío y siniestro.
“Aquí guardamos los informes. Si este enemigo vuelve, lo reconoceremos al instante” -me explicó una célula de memoria. Menos mal, ¡pensaba que me iban a echar el primer día!
Entendí entonces la verdadera misión de Immunologic, no sólo era defender al organismo, sino aprender de cada batalla para protegerse mejor en el futuro. Acababa de llegar y ya me sentía parte de esta gran familia. Me llené de valor pensando en que la próxima vez estaría preparado para ayudar y así fue.
La práctica te hace maestro.
Autora: Astrid Alejandro Maldonado. IES Neils Armstrong, 1º BTO.
Ganadora V Certamen de microrrelatos científicos – El sistema inmunitario.

