La casa de Theo Helper

—Toc, toc.

Dendri se asomó a la mirilla. Tardó un segundo en reaccionar, pero luego el sueño se le desvaneció y, alarmada, entró en la sala de la torre:

—Está aquí… ¡El señor Patógeno está aquí!

La familia, que reposaba adormecida, levantó la cabeza con espanto.

—Eso es imposible

—Seguro que Dermi se ha vuelto a caer y Sebas se ha deshidratado.

Los hermanos Neutro, que dormitaban apoyados en sus lanzas de adenina, se miraron.

—Hermano, saca las enzimas que yo voy con todo.

—¡Si hay que fagocitar, se fagocita!

—Perfecto —murmuró Mac en la cocina mientras se ajustaba el delantal. — Hoy cenamos algo más variado que la tinta.

—A la de tres rompemos el portón: UNA, DOS…

—¡SILENCIO! —desde el fondo estalló Theo quien, apoyado por su bastón, manejó la situación. — Nadie mueve ni un pseudópodo hasta que yo lo diga.

No obstante, la entrada se vino abajo y apareció el señor Patógeno, acompañado por toda su familia: los primos Echelio, las hermanas Stepto y muchos otros acompañantes.

—Orden, por favor — exclamó Theo preparando la libreta de citocinas. —Neutros al pasillo. Mack, prepara el estómago. Dendri, recoge los abrigos de los intrusos y que Bella busque como romperlo.

—Ay… —dijo Bella mientras abría un cajón. —Si de esto tenemos montones en la despensa…

La batalla se desarrolló ferozmente y con gran estruendo, esparciéndose el conflicto por diversas habitaciones, donde los agentes dejaban agujeros y grafitis. Aunque fueron los hermanos Neutros quienes se apoderarían del protagonismo por su gran escándalo e innumerables trampas que humillaban a los escurridizos intrusos.

Mientras tanto, Bella, tras rebuscar entre cucharas, anticuerpos viejos y un poco de complemento, encontró una brillante cuchara.

Los hermanos Neutro sonrieron.

—Ahora sí.

La ventaja de la cuchara de oro terminó sometiendo a cada agente que irrumpió en la casa. Finalizada la batalla, los hermanos Neutro se dejaron caer en el suelo jadeantes y derrotados, mientras Mac recogía todo el desastre. Neo, quien había estado analizando el batallón, terminó sus apuntes y se dispuso a descansar. Pero antes de reposar, Bella recogió el utensilio ganador del suelo.

—Por si acaso.

Autor: Christian Sánchez de Castro. IES Parque de Lisboa, 2º BTO.

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